Tu atraso menstrual, desde Cañete
En el valle de Cañete se trabaja con el calor, con el campo y con la gente. Y se trabaja aunque duela. Muchas mujeres de San Vicente, Imperial o Mala han aprendido a convivir con el cólico menstrual como quien se acostumbra al clima: se toma lo que haya a mano y se sigue. Pero cuando el dolor llega junto con un atraso menstrual en Cañete, o cuando cada mes cuesta más, vale la pena parar a preguntarse qué es normal, qué se puede hacer para aliviarlo con seguridad y qué señales indican que hay algo más detrás.
Qué es un cólico menstrual normal
Durante la regla, el útero se contrae para expulsar el revestimiento, y esas contracciones están mediadas por sustancias llamadas prostaglandinas. Un dolor tipo cólico en la parte baja del vientre, que empieza uno o dos días antes o con el inicio del sangrado y dura uno a tres días, es lo habitual. Puede irradiarse a la espalda baja o a los muslos y acompañarse de náuseas o evacuaciones más sueltas.
Es más intenso en las primeras reglas tras la adolescencia, y suele atenuarse con la edad y después de tener hijos. Si el dolor es llevadero y cede con medidas sencillas, es parte de la menstruación y no requiere estudios.
Cómo aliviar el dolor con seguridad
El calor local, con una bolsa tibia en el bajo vientre, relaja el útero. El movimiento suave, como caminar o estirarse, ayuda más que quedarse inmóvil. Dormir lo suficiente, evitar el exceso de cafeína y comer a horas regulares también influyen.
Los antiinflamatorios no esteroideos de venta libre, como el ibuprofeno o el naproxeno, son los más eficaces para el cólico porque actúan sobre las prostaglandinas, y funcionan mejor si se empiezan al inicio del dolor y se toman con comida. Se usan a las dosis del empaque y no son apropiados para todas: hay que evitarlos si hay alergia, úlcera, enfermedad renal o ciertos tratamientos, y no se deben tomar de forma continua sin indicación.
Una advertencia que se olvida: tomar analgésicos durante varios días cada mes, durante años, puede enmascarar un dolor que merece estudio y, además, irritar el estómago y afectar los riñones. Si necesitas medicarte cada mes para poder funcionar, es una razón para consultar y no para seguir aumentando la dosis.
Cuando el dolor no es normal
Conviene consultar si el dolor te obliga a faltar al trabajo o al estudio, si no cede con los analgésicos habituales, si aparece fuera de la regla, si ha aumentado con los años, si duele durante las relaciones sexuales o al evacuar, o si viene con sangrados abundantes. Son pistas de que puede haber endometriosis, adenomiosis, miomas, quistes u otras causas.
También hay que consultar si el cólico aparece justo cuando debería llegar la regla y no hay sangrado, algo que puede indicar un obstáculo para su salida, o si surge junto con un atraso y la posibilidad de embarazo, porque un dolor de un solo lado con atraso exige descartar un embarazo fuera del útero.
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Se escucha cómo es el dolor: cuándo empieza, cómo evoluciona, cuánto dura, qué lo calma y qué lo agrava. Se examina si hace falta y se hace una ecografía pélvica cuando el cuadro la justifica. Con esa información se distingue un dolor primario, sin causa estructural, de uno secundario, con una causa que tratar.
Si el dolor es primario, hay opciones eficaces más allá de los analgésicos, incluido el uso de métodos hormonales que reducen las prostaglandinas y el sangrado. Si es secundario, se trata la causa. Y en ambos casos se te enseña cómo manejar los días de dolor con seguridad.
Se atiende con cita previa entre semana de 9:00 a 19:00 y los sábados de 9:00 a 13:00. Contáctanos por WhatsApp, cuéntanos cómo es tu dolor y dejamos lista tu consulta con la Dra. Valeria Montes de Oca.