Tu consulta por atraso menstrual, desde Rímac
Cuando una adolescente empieza a menstruar, lo normal es que el ciclo tarde en ordenarse. Para muchas madres del Rímac, y para las propias jóvenes, un atraso menstrual en esa etapa genera dudas que casi nadie se anima a plantear en voz alta: ¿es normal que se salte un mes?, ¿es mi hija quien tiene algo?, ¿debería verla un ginecólogo? Esta página responde a esas preguntas con calma y explica cómo suele ser una primera consulta, para quien la necesita y para quien la acompaña.
Los primeros años: irregularidad esperable
Durante los primeros dos o tres años tras la primera regla, el eje entre el cerebro y los ovarios todavía está madurando. Por eso los ciclos pueden ser cortos o largos, y es habitual que se salte un mes sin que haya nada que tratar. No todos los ciclos incluyen ovulación en esos años, y eso explica buena parte de la variabilidad.
En la adolescencia se consideran habituales ciclos de entre 21 y 45 días. Lo que no es esperable es que no llegue la primera regla pasados los 15 años, o que pasen más de tres meses sin menstruar después de haber establecido un patrón.
Un factor que sorprende a muchas familias es el peso. El ciclo necesita una cantidad mínima de energía y de grasa corporal para ponerse en marcha y mantenerse. Una adolescente con mucha actividad deportiva, con una alimentación restringida o con una pérdida de peso brusca puede ver retrasada su primera regla o perderla después de haberla tenido. Por eso, en la consulta se pregunta con tacto por la comida y el ejercicio.
Cuándo consultar en una adolescente
Hay señales que justifican una evaluación: no haber tenido la primera regla a los 15 años o a los 3 años de iniciado el desarrollo de las mamas; ciclos que se alargan mucho de forma repetida; ausencia de regla por más de tres meses; dolor muy intenso que impide estudiar o hacer vida normal; sangrados muy abundantes; o cambios llamativos como acné severo y aumento marcado del vello.
También conviene consultar si hubo relaciones sexuales, porque el embarazo es una causa posible a cualquier edad fértil, y si hay antecedentes de trastornos de la alimentación o un ejercicio muy intenso, que pueden detener el ciclo.
Cómo es una primera consulta
Se parte por conversar con la adolescente y, cuando corresponde, con quien la acompaña. Se pregunta con respeto por su ciclo, su peso, su alimentación, su rutina y cómo se siente. Muchas veces se pide hablar un rato a solas con ella, algo habitual y que ayuda a que cuente lo que de otro modo no diría.
El examen ginecológico interno no es necesario en la mayoría de adolescentes con un atraso. Si hace falta alguna evaluación física, se explica antes y se pide su consentimiento. Puede indicarse una ecografía o análisis hormonales, solo si el cuadro lo justifica.
Si eres tú quien acompaña, una recomendación sencilla es llegar con el calendario anotado y con las preguntas escritas. Y si la adolescente no quiere hablar delante de ti, no lo tomes como un rechazo: es un paso normal de su desarrollo. La confianza se construye cuando sabe que puede contar lo que le pasa sin que eso desate un conflicto.
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Acompañar es escuchar sin alarmar. Una adolescente que siente que su cuerpo es motivo de vergüenza dejará de contar lo que le pasa. Una que encuentra un espacio de confianza aprenderá a cuidarse y a consultar a tiempo. La consulta es también una ocasión para hablar de ciclo, de cuidado del cuerpo y de prevención, en un lenguaje que ella entienda.
Puedes reservar de lunes a viernes entre las 9:00 y las 19:00, o un sábado por la mañana, siempre con cita previa. Si eres menor de edad, vienes con un adulto responsable. Háblanos por WhatsApp y coordinamos la hora con la Dra. Valeria Montes de Oca.